Concepción Mercader Larios

Una terapia para cada persona. No son un síntoma, conflicto o patología

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Los próximos días 5 y 6 de marzo impartiré en el Colegio de Psicología de Andalucía Occidental, sede  de Sevilla este curso. Estoy muy ilusionada y espero transmitirlo.

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La fecha límite de inscripción es el día 18 de febrero y toda la información la podéis encontrar en la web del colegio: www.copao.es

encontrarse.com.textos.24347 Por cada mujer fuerte cansada de aparentar debilidad, hay un hombre débil cansado de parecer fuerte.

Por cada mujer cansada de tener que actuar como una tonta, hay un hombre agobiado por tener que aparentar saberlo todo.

Por cada mujer cansada de ser calificada como “hembra emocional”, hay un hombre al que se le ha negado el derecho a llorar y a ser delicado.

Por cada mujer calificada de poco femenina cuando compite, hay un hombre obligado a competir para que no se dude de su masculinidad.

Por cada mujer cansada de ser objeto sexual, hay un hombre preocupado de su potencia sexual.

texto citado por Mª José Arana en el libro el sexo de la violencia. VicenÇ Fisas (ed.)”.

Hacía tiempo que no leía algo tan lúcido, y…llevo unas cuantas de jornadas y seminarios a mis espaldas.

 

 

Se lo dedico a todos mis amigos, porque han sido capaces de ser débiles, de llorar, de no aparentar saberlo todo, por no competir y no estar preocupados de su potencia sexual.Ellos si que le han echado un pulso a la sociedad.

mujeres-bailando Leyendo un artículo de Stefano Cirillo sobre abuso sexual, quedé muy impresionada por la forma tan sutil con la que describía el juego establecido por una pareja, este era el siguiente:  “él le propuso el desafío de curarle de su homosexualidad y ella lo acepto”.

Cuando se describe las relaciones de maltrato, el modelo de base es el círculo de la violencia,  en el cual, la mujer tiene un rol pasivo y  de víctima,  desprendiéndose cierta debilidad, si bien es cierto que algunas de las mujeres con las que he  trabajado pueden parecer débiles o debilitadas, otras son mujeres muy fuertes, tanto,  que algunas veces es difícil de identificar como  víctima de violencia de género,  o más bien, la fantasía que sobre ella nos hacemos, pero lo cierto es que desde la lectura del artículo tengo otra   perspectiva, la aceptación del siguiente desafío: “te propongo  conseguir que te ame y te trate como a una princesa, lucha y lo conseguirás”, es posible que no todas las mujeres quieran ser princesas, pero… con las que yo he trabajado, adultas y adolescentes, esperaban un absoluto amor romántico más cercano a la ficción que a la realidad, esto no es lo que quiero enfatizar, lo importante de transmitir es lo siguiente: “ tu, mujer valiente y fuerte aceptas los desafíos, pero igual que aceptaste el de tu pareja puedes aceptar el de la vida”.     

El problema de las hipótesis circulares es que se interiorizan como algo que se repite de lo cual no se puede salir, que te roba energía y donde prácticamente pierdes la capacidad de elegir.

Aceptar un desafío, supone un rol activo, asumir cierto grado de riesgo y ser algo intrépid@, por lo que en esencia no presupone que tengas que cambiar tu “forma de ser” sino cambiar el tipo de desafío que quieres jugar, ¿ cuantas veces después de una sesión que creemos fructífera nos dicen?  : “Es que yo soy así”, quedando  atrapados terapeuta y paciente. Es muy importante como transmitimos las cosas y el metalenguaje que utilizamos, los mensajes latentes de nuestras palabras y nuestros gestos, seguramente no ponemos la misma expresión cuando hablamos de desafío que  cuando hablamos del maldito y repetitivo círculo de la violencia.

Si dramatizamos ambas situaciones nos podemos sorprender: una misma mujer representando el rol dentro  del círculo, andando despacio y cabizbaja y… minutos más tarde guerrera y desafiante.

                                                                                                                shoen

Probad os desafío”