La Libertad del trastornado
Es curioso como los pseudopsicólogos, es decir, todos aquellos profesionales de otras disciplinas que haciendo alarde de su sapiencia sobre lo cotidiano, intentan que el trastornado se avenga a razones, los psicólogos que aconsejan cual “Oráculo Divino”, o….más allá, los que se atreven a decidir los objetivos paraeducacionales ninguneando al paciente, ¡pobre!, no esta en circunstancias de decidir sobre sus más inquietantes intríngulis vitales. Mientras, el por fin libre trastornado ríe para sus adentros, no se cura, no cumple objetivos y además no se entera de nada, es libre, para eso ha perdido la razón al más puro estilo
antipsiquiatría de Laing.
Como ya he reflejado en otros artículos, los primeros vínculos y….con perdón, son los que joden la vida, el trastorno es una forma de intentar vincularse de otra manera con los demás y con unos mismo, la simbología del síntoma es importante y una buena labor sería entenderlo, no eliminarlo de golpe y porrazo pues molesta por no ser un índice de una buena socialización.
Quizás, acompañar al paciente en su revolución, ayudándole en su campaña y descubriendo con el nuevas formas de libertad menos dolorosas, más sarcásticas e irónicas y aplicando unas gotas de humor a los preceptos sociofamiliares divinos que se le imponen, nuestra labor, menos narcisista y poderosa, sería más honrada y humana.
También tenemos el estilo comercial tipo “sea feliz en diez sesiones”, sin tener en cuenta que, uno está loco el tiempo que le de la gana, en fin, que hay ciertas profesiones que no deberían ser un mecanismo de control social, con esto, no quiero decir que animemos al psicópata a matar, pero si a que con su psicopatía sea capaz de vivir lo mejor posible, que sublime su agresividad con profesiones más beneficiosas para él.
Que lo sano no es lo convencional o políticamente correcto aceptado por la mayoría.
“libertad, libertad, libertad”.
Podría escribir más, pero no me da la gana…….






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